Es necesario esforzarse, sacar fuerzas de donde las haya, para conseguir tus objetivos. Escudriñar en lo más profundo para que todo salga adelante.
Pero a veces, todo sale adelante, si. pero no como lo has pensado, imaginado o soñado. A veces, las madejas se lían entre ellas, se hacen nudos imposibles de separar, se enredan formando telarañas enrevesadas.
Pero aunque eso ocurra, tú eres el protagonista de tu vida, tú eres libre, autónomo, consciente (o al menos has de serlo), y vas tomando decisiones. Para algunas gozas de mucho tiempo, sin embargo en otras ocasiones sólo posees escasos segundos para determinar un camino, y a veces ese camino puede no ser el más correcto, o el más apropiado.
Pero tú lo has elegido, porque es lo que sentías, lo que necesitabas, lo que ansiabas... ¿Quién decide lo que es correcto o incorrecto?¿Quién tiene derecho a juzgar?¿Quién no se ha equivocado nunca?¿A que nos referimos cuando decimos equivocarnos?¿Quién no ha hecho nunca daño a nadie?
Al fin y al cabo somos humanos, y al ser humanos erramos, la piciamos, llegando incluso a caernos, a arrastrarnos por el suelo. Pero también gracias a que somos humanos, tenemos la capacidad de levantarnos, de resurgir y luchar por ello, por lo que nos motiva, lo que nos llena, lo que nos hace sentir vivos.
Todos estos pensamientos hacen que venga a mi mente una cacnión que me pasó un buen amigo, una canción que me encanta, que escucho ahora mismo, y que cada vez que la escucho algo centellea por todo mi ser.
http://www.youtube.com/watch?v=qnn3pAjC8RU
Todos estos pensamientos hacen que venga a mi mente una cacnión que me pasó un buen amigo, una canción que me encanta, que escucho ahora mismo, y que cada vez que la escucho algo centellea por todo mi ser.
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